viernes, 18 de abril de 2014

El Eternauta: El Viajero de la Eternidad.


 Una magistral historia de ciencia-ficción hecha en Argentina. 
Todo un clásico del cómic latinoamericano.

La historia comienza en la casa del guionista de cómics Héctor G. Oesterheld, quien se encuentra ocupado trabajando durante la madrugada. De repente, al oír un crujido que proviene de la silla que se encuentra frente a su escritorio, presencia con asombro como una figura humana se materializa frente a él: El Eternauta, el viajero de la eternidad.

Cansado por sus viajes, le pide a Oesterheld que le deje estar un rato en su hogar, y a cambio, le contará su historia, del cómo llego a su casa, de sus aventuras a través del espacio-tiempo, de una búsqueda sin fin.

Si te gustó la figura, visita al escultor Marco Navas

Su historia inicia en una fría noche de invierno, en la ciudad de Buenos Aires. Juan Salvo, padre de familia, se encuentra jugando a las cartas con sus amigos Favalli, Polsky y Lucas, mientras escuchan la radio.

Lo que parecía ser una noche de buena suerte para Juan se vuelve de pronto una pesadilla: la luz eléctrica se ha ido, y fuera de las ventanas de su hogar se puede ver como una nevada fosforescente comienza a cubrir la ciudad, matando a cualquiera que tenga contacto con ella.

Asustado, Juan corre a ver a su esposa Elena, y su pequeña hija Martita, respirando con alivio al ver que las ventanas estaban cerradas.

Los ocupantes de la casa se encuentran en una situación precaria: sin manera de pedir ayuda al exterior, y sin saber cuanto tiempo pasará antes de que les socorran, se encuentran tan aislados como si estuvieran en una isla en medio del océano.

Las pocas noticias que escuchan por la radio les hacen ver que el desastre afecta a gran parte de América del Sur, y que cualquier rescate del exterior tardará semanas.

 Algún día, la sociedad no verá con malos ojos usar ropa de látex en la calle. Algún día.

Poniendo manos a la obra, consiguen confeccionar un traje protector para poder salir al exterior a encontrar los suministros que necesitaran para poder sobrevivir : comida, medicinas, y en especial armas, con las cuales defenderse de otros sobrevivientes dispuestos a lo que sea.

Es durante la primera salida de Juan con el traje puesto que encuentra a Pablo, un muchacho ayudante en una ferretería, que se ha salvado porque su jefe le encerró en el sótano para castigarlo.

Después de rescatarlo y llevarlo a su casa, Favalli propone que abandonen la ciudad, para no estar a la merced de la anarquía que empieza a apoderarse de la ciudad.

Mientras buscan suministros y un vehículo en el cual todos puedan irse, presencian con asombro como aparecen diversas luces extrañas en el cielo, que aterrizan en distintos puntos de la ciudad.

Para Favalli esta es la prueba definitiva: se encuentran en medio de una invasión extraterrestre. Como para confirmar sus palabras, presencian como un escuadrón de aviones entero es aniquilado por un potente rayo que los hace explotar en medio del aire.

Pero la huida de Juan y sus amigos es interrumpida por la llegada de varios soldados del ejército, quienes por fin se han organizado para el contraataque, y están reclutando a todos los sobrevivientes que quieran unírseles.

Juan se despide de su familia, pensando que será la última vez que vea a su esposa y a su hija.

 
¡Pero que cucarachas tan grandes tienen en Argentina!

A partir de este momento, el tono de la historia cambia a uno más orientado a la acción. Juan se encuentra de repente al mando de varios milicianos, con los cuales se enfrentara a las terribles armas de los invasores: rayos desintegradoress, naves voladoras, transmisores de alucinaciones.


Además de diversas razas extraterrestres esclavizadas por los invasores: los insectos de gran tamaño a los que llaman “Cascarudos”, bestias gigantes llamadas “Gurbos”, otros seres humanos, y los tenientes de los invasores, los “Manos” (llamados así por tener un gran número de dedos en cada mano).

Las batallas ocurren con gran rapidez: de las calles de la ciudad, al Estadio del River Plate, escenario de varias batallas, hasta llegar a la Plaza del Congreso, cuartel general de los invasores, llamados “Ellos”.

Juan y sus amigos presencian un ataque con armas nucleares por parte de las potencias del mundo contra el cuartel general de los invasores, pero al estar protegido por un campo de fuerza, el ataque resulta inútil. 

Desearía tener más dedos, para escribir más rápido.

Será gracias al heroísmo anónimo de Juan que los “Ellos” sean abatidos, con el tiempo justo de resguardarse de un nuevo ataque nuclear.

Con la conquista alienígena detenida por el momento, el grupo de sobrevivientes escucha anuncios en la radio acerca de un área segura en las afueras de la ciudad, donde las fuerzas aliadas reúnen a los sobrevivientes.

Pero esto no es más que un truco de los invasores, quienes buscan esclavizar a los pocos humanos que quedan en el área.

Juan y su familia suben a una de las naves de los invasores, para tratar de huir. Ignorante de los controles, Juan activa un dispositivo que los separa a través del tiempo y el espacio.

Aquí es donde la historia vuelve al momento en que Juan aparece en el domicilio de Oesterheld. 

 ¿Invasión alienígena, o juego de la final de fútbol ? ¡Tú decides!

Impresionado por su historia, el escritor descubre que los sucesos de los que habla el Eternauta ocurrirán en 1963, a cuatro años en el futuro. Al saber que se encuentra en el pasado, Juan sale corriendo a la calle, dispuesto a reunirse de nuevo con su esposa y su hija, con Oesterheld pisándole los talones.

El escritor presencia la reunión de Juan con su familia, pero al tratar de hablar con Juan, él lo desconoce. Se da cuenta de que el Eternauta ha perdido la memoria al reintegrarse con su ser pasado.

La historia acaba con Oesterheld dándose cuenta de que tal vez la única forma de evitar el horror de la invasión alienígena sea contando a la gente lo que el Eternauta le relató.

No se me emocionen, es solo una imagen photoshopeada de mlunatico

Oesterheld demuestra una gran imaginación a la hora de contar la historia, más teniendo en cuenta que la empezó a escribir en 1957.

"El héroe verdadero de El Eternauta es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe en grupo, nunca el héroe individual, el héroe solo", explicó el autor.

Cada uno de los personajes tiene su momento, una parte esencial en la trama, y todos se ayudan a todos a lograr el objetivo común de sobrevivir a la invasión.

También vemos referencias a los golpes de estado y guerras civiles, que en ese entonces ocurrían en América del Sur, y en su propia Argentina: de como los hombres se ven forzados a matarse los unos a otros, dirigidos por una élite que no se involucra en los conflictos.

Los alienígenas forzados a pelear, y morir en la invasión, acaso sean un comentario contra las intervenciones de otros países en el hemisferio sur, forzando a soldados extranjeros a hacer la guerra contra un enemigo que no les ha agredido.

Francisco Solano López es el dibujante de la historia, cuyo arte no ha sufrido con el paso del tiempo. Sus personajes reflejan una variedad de emociones, ya sea con gran entusiasmo o con una calculada sutileza, de una humanidad más que creíble.

Podemos ver la tensión que sienten ante sus inusitadas circunstancias, tanto en sus expresiones como en sus movimientos, ya sean humanos o alienígenas.

 Lo siento, fans de Robert A. Heinlein, pero este cómic mostró antes a soldados contra bichos gigantes.

Las secuencias de acción son de gran realismo y detalle, enmarcadas por las calles de la ciudad de Buenos Aires, que en el dibujo de Solano López se convierte en un personaje más. Refleja en sus calles vacías la soledad que llegan a sentir los protagonistas al inicio, o la devastadora acción del combate en medio de las casas y tiendas, por las que pasaban todos los días.

De notar es el diseño imaginativo de los distintos alienígenas, extraños en su forma, pero con una gran atención al detalle, de tal forma que nunca quedan fuera de lugar en el mundo que Francisco Solano nos presenta por medio de su arte.

A esta serie le seguirían distintas versiones de la misma y continuaciones, pero por desgracia la detención de Oesterheld el 24 de Abril de 1977, por parte de la dictadura de Argentina, no le permitió continuar la historia.

¿Pero qué tipo de gobierno detiene a la gente sin juicio?

Se supone que el motivo de su detención fue por haber escrito una biografía del Ché Guevara. Sus 4 hijas (Marina, Estela, Beatriz y Diana) también desaparecieron o fueron asesinadas.

Solano siguió activo en el ambiente del cómic argentino, continuando la historia del Eternauta por su cuenta, tratando de reflejar en sus páginas los nuevos peligros de la actualidad.

El dibujante murió el 12 de Agosto de 2011, de una hemorragia cerebral, uniéndose a Oesterheld en su viaje por la eternidad.

Para saber más:

1 comentario:

Zoar Huerta dijo...

Buenísmo artículo Luis!! Te recomiendo -si no es que la has visto ya- la serie "Germán: Últimas Viñetas". Es impecable!!