martes, 9 de octubre de 2012

Game Center CX: ¿Te lo paso, chavo?


Shinya Arino tiene un trabajo que muchos envidiarían, con el título de Jefe (Kachō) pero que en la práctica resulta en jornadas agotadoras de hasta 12 horas seguidas, a veces hasta el agotamiento total, y sin lograr su objetivo.

¿Y cuál es su labor?

Como presentador del programa de televisión japonesa Game Center CX (Retro Game Master en otros países), Arino debe completar un videojuego por episodio, hasta lograr la recompensa de ver el final.

 Porque todo juego tiene un final.

Pero la mayoría de estos juegos son clásicos de los primeros años del NES (Nintendo Entertainment System), los cuales se caracterizan por su enorme grado de dificultad, para lo que es necesario tener una gran coordinación, una memoria excelente para recordar los patrones de los enemigos y obstáculos, y la paciencia de un santo para no romper la consola cuando pierdes 50 veces seguidas.

Arino solo cuenta con la última cualidad, la cual le ha dado una gran determinación para continuar cuando muchos de nosotros ya hubiéramos apagado la consola, y preferido jugar al fútbol en la calle.

 Pac-Man me enseñó a temer a los fantasmas, y la naturaleza repetitiva de la vida.

Arino inició su carrera como comediante, junto con su amigo de la preparatoria Masaru Hamaguchi, promocionándose como un dúo bajo el nombre de Yoiko. Ellos se distinguieron por sus aficiones al anime y los videojuegos.

El programa inició su emisión el 4 de Noviembre del 2003, por la estación Fuji TV, y a la fecha tiene 157 episodios en 16 temporadas, varios especiales realizados en vivo, y de viajes a locaciones remotas de Japón, Corea del Sur, Cambodia, y los E.E.U.U.

Además, la popularidad del programa ha resultado en 2 videojuegos para el Nintendo DS, con diversos minijuegos al estilo de los presentados en la emisión, y con múltiples referencias para los fans.

 Pero sigue siendo el rey.

La jornada de Arino comienza cuando llega al cuarto dónde tienen instalada la consola, con una simple mesa en la que están la televisión, la consola (generalmente el Nintendo, pero también han utilizado el Super Nintendo, Sega Genésis, Nintendo 64 y el PlayStation), varias botanas que mandan los fans del programa, y remedios contra el cansancio.

El formato del programa era distinto en la primera temporada, en la cual los retos de Arino para completar un juego eran solo un complemento al enfoque a las compañía de videojuegos, y sus series más exitosas.

A partir de la segunda temporada, el formato cambió para dar más espacio a los esfuerzos de Arino por completar los juegos, complementando el resto del programa con cápsulas de información acerca de la historia de los videojuegos, sus creadores, los negocios de maquinitas que aún siguen abiertos, periféricos extravagantes para las consolas, y otras rarezas relacionadas.

Los directores asistentes son también parte importante del show, ya que ellos son los que presentan a Arino con los videojuegos que debe finalizar, y cuando se atora en alguna parte le ayudan con consejos, diagramas y pistas; incluso tomando el control por un instante para pasar alguna parte difícil, para que pueda recuperar el ritmo.

Sé que es un águila calva, porque usa sombrero.

En muchas ocasiones el pobre Arino ha levantado los brazos en triunfo al pensar que ha completado con éxito el reto, para luego descubrir que hay un enemigo final que lo elimina de inmediato, o que solo logró un final malo, y no el final excelente que debía mostrar a la audiencia.

El Jefe se lo toma con humor y filosofía, incluso ante juegos que le han hecho sufrir la gota gorda, como Ninja Gaiden, S.O.S., Adventure Island, Paris-Dakar Rally Special, Pac-Man 2, Prince of Persia y Battletoads.

La serie fue licenciada por Kotaku para su emisión en 2011, y Discotek Media puso a la venta un DVD con los 14 episodios emitidos, desde el 18 de Septiembre del 2012.


Para saber más:

jueves, 17 de febrero de 2011

Animal Man: El hombre salido del cómic.

Hay solo una bestia: El Hombre.

Rubio, bien parecido y con superpoderes producto de la ciencia -ficción que hizo tan populares a otros héroes de la Edad de Plata, Buddy Baker, mejor conocido como Animal Man, fue uno más de las docenas de superhéroes que aparecieron durante esa época.

Creado en 1965 por el escritor Mike Wood y el artista Carmine Infantino, apareció por primera vez en la revista Strange Adventures #180, de la editorial DC Comics. Buddy se encuentra una nave alienígena que estalla frente a él, y obtiene el poder de copiar las habilidades de los animales cercanos (la habilidad de volar de las aves, la fuerza de un elefante o las descargas eléctricas de la anguila). Por desgracia, esto no le bastó para tener más que apariciones esporádicas y ser la estrella invitada en los títulos de superhéroes más populares.

No sería hasta 1988 que Buddy obtendría su propio título, como parte de un esfuerzo de DC Comics de reinventar y revitalizar viejos personajes, como el genial Alan Moore había demostrado que era posible con el entonces olvidado Swamp Thing.


¿¡Acaso no están entretenidos!?

Quiso el destino que las aventuras de Buddy fueran producidas por un joven escritor escocés llamado Grant Morrison (guionista de Arkham Asylum y Doom Patrol) y los artistas Doug Hazlewood y Chas Truog, quien junto con el portadista Brian Bolland hicieron que su etapa en la serie de Animal Man alcanzara un status de culto entre los fans de cómic de todo el mundo.

La serie comienza con los esfuerzos de Buddy, casado y con un niño y una niña, de usar su identidad de Animal Man para obtener fama y un lugar en la nueva Liga de la Justicia. Su primer caso es en un laboratorio que ha sido atacado por el casi olvidado B'Wana Beast, poseedor también de poderes animales. Buddy no se explica el por qué del ataque, hasta que descubre que en el laboratorio se estaban haciendo experimentos de armas virales en animales, uno de los cuales era el simio compañero de B'Wana Beast.

Esto marca un cambio en Animal Man, quien decide enfocar sus esfuerzos a la protección y defensa de los animales: desde liberar animales de laboratorio, a evitar la matanza indiscriminada de delfines y sabotear la cacería deportiva del zorro; hasta cambiar su dieta y la de su familia al estilo vegetariano, lo cual le causa muchos problemas con su esposa e hijos.


No se preocupen, ese delfín no es inteligente.
Gastó todo su dinero en la lotería instantánea.


Lo mejor de la historia es el mismo personaje titular, Buddy Baker. Libre de la pesadas cadenas de ser un personaje popular de la editorial, esto le permite a Morrison el dotarlo de una personalidad más definida y más realista: Buddy comienza a usar una chaqueta por encima de su traje de superhéroe para tener donde llevar dinero y las llaves de su casa, además de intentar verse un poco menos ridículo, y teniendo treinta años cumplidos, empieza a preocuparse por tener un impacto positivo en su mundo, yendo más allá de solo aparecer para golpear a los supervillanos y rescatar gatos de los árboles. Sus nuevas preocupaciones lo llevan a tener conflictos con su familia y amigos, a quienes empieza a exasperar los extremos a los que llega en su nueva faceta como protector de los animales y la ecología.

Pero Morrison no se limita a mostrar la crueldad del hombre hacia los animales, sino también aprovecha de contar una historia única, en la que la realidad del mundo de Animal Man comienza a desmoronarse, tanto al nivel personal como cósmico, culminando en que Buddy logre conocer al responsable de todos sus males, y se dé cuenta de que es un personaje ficticio, sujeto a los dictados y caprichos de un escritor de cómics, sufriendo y peleando para entretener a los lectores.


¿Y si Dios fuera uno de nosotros?
¿Un simple tipo, como nosotros?
Solo un escritor de cómics,
tratando de ganarse la vida...

La etapa de Morrison como escritor comprende los números 1 al 26 de la serie. Y como toda historia de Grant Morrison, esta llena de referencias a personajes clásicos de DC, mitología de todo el mundo, viajes psicodélicos y cuestionamientos sobre la realidad; tanto del mundo de los cómics, como la de nuestro propio mundo.

Si todavía no estás convencido de leer esta historia, lee al menos hasta el número 5: El Evangelio del Coyote. Lo único que diré de este número es que cambiará la forma en como ves las caricaturas de la Warner Bros., y al personaje del Coyote.

En la actualidad, Animal Man sigue activo, apareciendo en las series 52 y Countdown to Adventure, haciendo equipo junto con el héroe espacial Adam Strange y la heroína Starfire; y en una miniserie de seis números llamada The Last Days of Animal Man.

Otras obras que Grant Morrison ha escrito son New X-Men, Doom Patrol, Final Crisis, All Star Superman, Batman y JLA; y las series de Vértigo The Invisibles, Flex Mentallo y WE3, esta última también con temática del abuso y experimentos con animales.


Para saber más:

ergocomics: Animal Man: El secreto del Universo

fuckyeahgrantmorrison en Tumblr

Galería de portadas de Animal Man

viernes, 24 de diciembre de 2010

Santa Claus: ¿Mito o realidad?

"Querido Vampiro de Neptuno:

Tengo 8 años. Algunos de mis amiguitos dicen que no hay un Santa Claus.

Papá dice “Si lo ves en El Vampiro de Neptuno, es verdad.”

Por favor dime la verdad: ¿Existe Santa Claus?”

-Virginia.


Virginia, tus amiguitos se equivocan. Han sido afectados por el escepticismo de una época escéptica. No creen excepto en lo que ven. Piensan que nada puede ser si no lo comprenden sus pequeñas mentes.


Santa Claus, revisando su plan de vuelo.

Todas las mentes, Virginia, sean de adultos o niños, son pequeñas. En este gran universo nuestro el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto, comparado con el mundo sin límites a su alrededor, como es medido por la inteligencia capaz de entender toda la verdad y el conocimiento.


Sí, Virginia, existe Santa Claus. Existe tan cierto como el amor y la generosidad y la devoción existen, y sabes que abundan y le dan a tu vida su mayor belleza y alegría.


¡Ay! Cuan terrible sería el mundo si no hubiera un Santa Claus. Sería tan terrible como si no hubiera Virginias. No habría una fé infantil entonces, ni poesía, ni romance para hacer tolerable esta existencia. No tendríamos disfrutes, excepto de tacto y vista. La luz eterna con la que la infancia llena el mundo se extinguiría.


¡No creer en Santa Claus! ¡Bien podrías no creer en las hadas! Podrías hacer que tu papá contratara hombres para vigilar todas las chimeneas en Nochebuena para atrapar a Santa Claus, pero aún si no vieran a Santa Claus descender de ellas, ¿que probaría eso? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no significa que no haya un Santa Claus. Las cosas más reales de este mundo son aquellas que ni los niños ni los adultos pueden ver. ¿Alguna vez viste hadas bailando en el jardín? Claro que no, pero eso no prueba que no estén ahí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas que están ocultas y sin ver en el mundo.


Santa Claus escoltado por la Fuerza Aérea Canadiense, Navidad 2004

Puedes desarmar la sonaja de un bebé y ver que hace el ruido adentro, pero hay un velo cubriendo el mundo invisible que ni siquiera el hombre más fuerte, ni la fuerza entera de todos los hombres fuertes que hayan vivido, puede apartar. Solo la fé, la imaginación, la poesía, el amor, el romance, pueden apartar esa cortina y ver y mostrar la belleza sobrenatural y la gloria que hay detrás. ¿Es todo eso real? Ah, Virginia, en este mundo no hay nada más real y permanente.


¡Que no haya un Santa Claus! ¡Gracias a Dios! Él vive, y vive por siempre. Mil años a partir de hoy, Virginia, no, diez veces diez mil años a partir de hoy, continuará alegrando el corazón de los niños.


Con apologías a Francis Pharcellus Church. Adaptado y traducido de su original: "Yes, Virginia, there is a Santa Claus".


Si quieres rastrear a Santa Claus en su viaje a lo largo del mundo, visita la página del NORAD (North American Aerospace Defense Command): NORAD tracks Santa. (en español)


¡Feliz Navidad a todos los que visitan este blog!


martes, 19 de octubre de 2010

Holocausto Caníbal: Actividad nada normal

"El Hombre es omnipotente; nada le es imposible. Lo que parecían empresas imposibles ayer son historia hoy. La conquista de la Luna, por ejemplo: ¿quién la menciona en estos días? Hoy estamos en el umbral de conquistar nuestra galaxia, y en un mañana no muy distante, consideraremos la conquista del universo, y aún así, la humanidad parece ignorar el hecho de que en este mismo planeta aún hay gente viviendo en la Edad de Piedra y practicando el canibalismo."



Más horrible que el video de los XV años de tu hermana.


Para celebrar el próximo Halloween (o Día de Brujas), les traigo esta reseña de esta película de culto del género del horror.

Como el nombre lo indica, esta película es bastante sangrienta y horrenda. Y sin embargo, el horror no viene de los varios actos de canibalismo cuyo título anuncia, sino de algo más prosaico: la crueldad de los civilizados hacia las gentes que viven en estado natural; la explotación de la naturaleza por parte de los humanos, y un ejemplo tanto ficticio como real acerca de cuan lejos esta dispuesto a llegar un realizador de cine para lograr las escenas que desea.

Pero me adelanto. Todo a su tiempo.

La película se estreno en 1980, filmada por el director italiano Ruggero Deodato, quien ya antes había filmado otra película acerca de caníbales, Ultimo mondo cannibale (1978). Durante esa época la industria del cine italiana se nutría tanto del género de los Spaghetti Westerns como de las populares cintas del género de explotación y horror “gore”, que buscaban impactar a su público con escenas bizarras y de violencia. Esto le permitió a Deodato el poder trasladarse a las selvas de Colombia para hacer la filmación de su película en escenarios naturales y empleando personas de las tribus indígenas del lugar como actores.

La historia empieza con la búsqueda del Profesor de Antropología Harold Monroe, quien es patrocinado por una cadena de televisión americana, para que descubra el paradero de un equipo de jóvenes cineastas que filmaban un documental en las selvas de Brasil. Conformado por el director Alan Yates; su novia y guionista, Faye Daniels; y los camarógrafos y encargados de sonido: Jack Anders y Mark Tomaso.

Al llegar al área donde se les vio por última vez, el Prof. Monroe se encuentra con una gran desconfianza y hostilidad por parte de las gentes de la región. Tras ganarse la confianza de una tribu local, los Yanomamo, estos le desvelan el destino final del equipo de filmación: sus huesos han sido usados para construir un altar, debajo del cual se encuentran su cámara y sus rollos de película. Los nativos le permiten al Prof. Monroe llevarse los rollos de vuelta a Estados Unidos para que sean revelados y así descubrir que es lo que le ocurrió a los jóvenes.


Que suerte, alguien dejó tirado su cráneo.

Los ejecutivos de la televisora se muestran complacidos por los resultados del Prof. Monroe, y le proponen que ayude con la realización del documental, el cual piensan transmitir tan pronto sea terminado. Monroe les responde que primero deberá ver las cintas antes de dar su respuesta.

El Profesor investiga acerca de la obra de Alan Yates, y el carácter de su equipo. Yates mismo había soportado acusaciones de que varias escenas de un documental pasado habían sido preparadas para presentar imágenes más impactantes, y varios de los familiares de su equipo de filmación se expresan de manera muy pobre acerca de su carácter y obras.

Monroe comienza a ver los rollos de películas recuperados. Los cuatro jóvenes habían salido en búsqueda de imágenes impactantes, esperando poder filmar los actos de canibalismo y violencia de los nativos del área.

Es durante esta sección que nuestro punto de vista cambia de manera drástica: vemos las filmaciones hechas por el equipo de Yates, la cámara cambiando de manos de manera constante, para mostrarnos su travesía a través de la selva, mostrando sus actos de manera honesta y sin edición.

Por medio de estas filmaciones, vemos a los jóvenes actuar de maneras cada vez más crueles: cuando descubren un pueblo pacífico, usan a sus pobladores para escenificar un supuesto ataque de guerreros enemigos, encerrándolos en una choza de paja a la que le prenden fuego, y filmando como se quema hasta solo quedan cenizas. Los videos solo muestran una simple indiferencia de parte del equipo de jóvenes tras su acto de asesinato masivo.

Pero aún más sorprendente es el comportamiento de los ejecutivos de la televisora al ver estas imágenes, complacidos de poder mostrar a su público unas imágenes tan impactantes. Monroe se muestra disgustado ante su afán de lucrar usando estos horrendos actos, y para hacerlos cambiar de opinión, les ofrece mostrarles el resto de las filmaciones

Cuando Yates y su equipo encuentran a una joven mujer nativa, los hombres del grupo la violan, a pesar de las protestas de Faye, y después la usan para mostrar el “salvajismo” de los nativos al mostrarnos su cadáver empalado en una rama de árbol, otro acto escenificado para beneficio de su documental.

Pero poco después, son encontrados y cazados por la tribu de la joven asesinada. Incluso cuando su amigo Jack muere a manos de los nativos, Yates intenta seguir filmando, para obtener la exclusiva de sus rituales de canibalismo. Todo esto termina perjudicando a los tres sobre vivientes, quienes siendo descubiertos por los caníbales, son perseguidos a través de la jungla. Yates y Mark logran escapar y ocultarse, pero Faye es capturada por los nativos, quienes la violan y asesinan en venganza.

La insistencia de Yates en seguir filmando hace que Mark y él sean descubiertos y asesinados por los nativos. La cámara cae al suelo, y nos muestra una última imagen, la cabeza de Yates rodando por el suelo, deteniéndose frente al lente de la cámara.


Tan digno que se ve, y hace este tipo de películas.

Tras ver estas imágenes, los ejecutivos siguen el consejo del Profesor Monroe, y ordenan destruir los rollos. La película termina con el cansado antropólogo preguntándose quienes fueron los verdaderos caníbales.

El estreno de la película suscito una gran polémica en Italia, no solo por la violencia y excesos que mostraba en pantalla, sino también por rumores muy persistentes de que Deodato había asesinado a sus actores y filmado sus muertes para su cinta. Sospechoso de usar los mismos métodos que su película condenaba, Deodato fue arrestado y su película confiscada. Comprobar su inocencia le resultó difícil, ya que parte de la promoción de su cinta en los medios implicaba que los hechos filmados fueron reales, y había hecho firmar a sus actores un contrato para que no aparecieran en los medios durante un año.

Al final, el director pudo demostrar que era inocente: reunió a sus actores en televisión y mostró como la escena de la mujer empalada fue lograda con efectos especiales.

Sin embargo, las cortes determinaron que Deodato era culpable de crueldad animal: durante la película, se ven las muertes gráficas de varios animales, las cuales fueron reales y muy crueles, lo cual le costó a Deodato y a su estudio una sentencia suspendida de cuatro meses y el que su película solo pudiera ser distribuida cuatro años después, tras varios litigios, en una versión editada.

Como película del género de horror, es un interesante comentario acerca de como los cineastas de la época tendían a buscar el impacto en el público por medio de escenas sangrientas o que les causaran sentimientos de asco y desagrado. Nos muestra que el horror que sentimos al ver a las gentes que tienen rituales canibalistícos y de asesinato ritual, no se compara con el que puede producir la gente que pertenece al dizque mundo “civilizado”. Recordemos que de esta época son otros filmes de excesos violentos como The House on the Edge of the Park (también de Deodato), Last House on the Left (de Wes Craven, sin relación con la de Deodato) y I Spit on your Grave (Meir Zarchi).

También es una muestra de como el afán de películas más recientes por tratar de asustarnos con la supuesta realidad de los hechos que muestran (The Blair Witch Project, Paranormal Activity) no es nada nuevo. Tomando en cuenta la época en que estos filmes han sido producidos, y el éxito que tuvieron en convencer al público de su autenticidad, Holocausto Caníbal se lleva las palmas, en cuanto a hacernos sentir la realidad de su mundo, sin ninguna duda.

No puedo dejar de pensar en la ironía de que, buscando condenar a los cineastas que escenificaban escenas violentas para beneficio propio, Deodato acabara cometiendo actos de crueldad animal, solo para que su película tuviera un toque de realismo, que permitiera al público estar más dispuesto a creer que el resto de la violencia que mostraba también fuera auténtica. Hasta podría decir que lo hizo a propósito, pero un director de cine que fuera tan sofisticado como para producir este tipo de ironía, podría haberlo hecho de alguna otra manera, sin victimar animales.


Si son fanáticos del cine "gore", o les gusta el cinéma vérité de terror (como The Blair Witch Project), les recomiendo esta película. Les garantizo que no les dejara indiferentes, y les hará reflexionar acerca de las diferencias entre el mundo civilizado y la naturaleza.


Para saber más:

Artículo de Dimensión Fantástica (con imágenes de la película)

Artículo de Multiple Maniacs